Como es bien sabido, tener claros los procesos de una organización es clave para su buen funcionamiento, pero si a su vez esta está en proceso de crecimiento, además es necesario documentar dichos procesos para que sean rápidamente incorporables por nuevos miembros del equipo.

Hasta ahí, nada nuevo bajo el sol, aunque justamente este punto en el se suele cometer un grave error. Crear procesos y formalizarlos, pero sin considerar al equipo en ello, asumiendo que este deberá comprenderlos, adaptarse e implementarlos tal como fueron concebidos en esa sala de reuniones al calor de las embestidas de inspiración de unos pocos.
Si han caído en esta práctica (y no hay nada de que avergonzarse, que a todos no ha pasado) se habrán dado cuenta que lo que uno diagramó en “papel”, dista mucho de la realidad.

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